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Yo dibujo puentes para que me encuentres… Noviembre 3, 2009

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Yo dibujo puentes para que me encuentres

Un puente de tela con mis acuarelas

Un puente colgante con tiza brillante

Puentes de madera con lapiz de cera

Puentes levadizos plateados, cobrizos..

Puentes irrompibles de piedra invisibles..

Y tu ¡Quien creyera! ¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno.. ¡No cruzas ninguno!

Mas como te quiero… dibujo y espero.

¡Bellos puentes para que me encuentres!

Elsa Bornemann,
del libro “El libro de los chicos enamorados”

Katy La Oruga La pelicula Julio 16, 2009

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Felices vacaciones!!!

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Historia del verdadero amor adolescente. Julio 15, 2009

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Esta historia fue ambientada en la romántica ciudad de Venecia, cuando la tarde cayó; en un colegio de secundaria, ellos se vieron, y fue donde se conocieron Polette y Linconbert.
Dos nombres que quizás jamás congeniaron.
Todo  comenzó a la bajada de Polette, ahí al final de la escalera se hallaba el joven Limcombert, un joven muchacho que sin ser muy apuesto, no pasaba de ser percibido; con su tez morena, ojos profundamente inocentes, y de gran galantería, vio a Polette una muchacha que nunca se destacó. Lo suficientemente alta , de tez blanca, con firmeza al andar, ojos azules, y pelo castaño.
Se puede decir que cuando ellos cruzaron sus miradas sería algo que siempre recordarán los dos .
Luego él encargó a aun amigo a que le llevará ciertos mensajes a la joven Polette, de su fugaz atracción por ella.
La tímida joven sólo se limitaba ha pensar que nunca se fijaría en ella, y mucho menos el joven y popular joven , como lo era Limcombert.
Recuerdo que fue un día de semana, cuando él le envía una nota; y en la cual  la invitaba a dar un paseo por los canales de Venecia, cuando ella la recibió se llenó de emoción al saber que por primera vez era correspondida ,por un muchacho. Por su puesto la aceptó.
Él quedó de recogerla en un puente que estaba cercano a unos de los antigüos juzgados de la cuidad ; hecho así en el momento en que Polette ve acercarse a Lincombert, su corazón comenzó a saltar de tanta emoción. Cuando al fin llegá le dijo: (L).- Te ves especialmente atrayente hoy  Polette…Y con esas palabras ella enrojeció.
Cuando al fin contestó: Con un beso en la mejilla,  y el dijo: (P).- Pensé que no vendrías, ya…
Y él respondió: (L).- ¿Cómo piensas que es juego de mi parte, el haberte invitado?
Ella un poco confundida contestó .
(P) ¡No!, pero es que sólo nos hemos visto una vez.- (sonrío).
(L).- ¡Eso para mí fue suficiente, para saber que eres hermosa y que estoy enamorado de ti!
(P).-Ella con ésta respuesta enmudeció,  y titubeando le contentó: ¡T ú también me gustas mucho!
(L).-Yo  se que te debe parecer algo precipitado, pero es que  tú tienes algo que me fascina. Y me inspiras ese sentimiento que acabo de confesarte mi bella dama…
(P).-Totalmente confusa le propuso.- ¿Que te parece si caminamos por el puente?
Y él contestó: (L).-Será todo un honor caminar contigo mi amada Polette…
Y así lo hicieron, caminaron por el largo puente y se miraban y no podía dejar de hacerlo; cuando llegaron al final del puente, él le propuso: Que dieran un paseo por una góndola.
Ya en ésta, cuando la embarcación se movía lentamente se deslisaba por esas aguas inundadas de amor, él cogió su mano y le dijo: – Estoy enamorado de ti Polette.
Aquella tarde parece que el ocaso  readelantó y muy pronto terminó.
 
Al día siguiente, cuando en el colegio se encontraron en el descanso, buscando con sus grandes ojos, buscaba a  Polette por entre sus amigos y todos los otros muchachos que en ese momento lo rodeaban.

Pasado un tiempo y ya que todo había funcionado entre ellos, decidieron ser novios; así pasaron muy bien por varias semanas.
Así muy luego terminó el año escolar, y a Polette  la retiraron una semana antes por un viaje que tenía que realizar su padre. Esto lógicamente que los separó por todas las vacaciones; ya que no pudieron comunicarse.
Luego Lincomberth tanbién viajó a  Londres, todo ese tiempo fue una real agonía  para los dos jóvenes enamorados.
Llegado el año siguiente, el primer día de clases, Polette no fue al colegio porque se encontraba agripado, pero al cuarto día, cuando va entrando al salón de clases, se siente en el primer asiento de la columna del centro del salón, con una vieja compañera, y ésta le dice a Polette al oído que Linconbert está en el salón. Ella rápidamente voltea par ubicar en donde estaba sentado y efectivamente está sentado apoyado en la pared y mirando a Polette, ésta se siente muy nerviosa, pero en el fondo de su corazón saltaba de júbilo por ver que él estaba tan cerca de ella.
Pero no fue así, por una enemistad que tuvo Linconbert con un compañero, y él decidió cambiarse a otro curso, ya que también las cosas con Polette se habían enfriado, puesto que durante todas las vacaciones ellos prácticamente no se habían visto ni hablado.
Todo ocurrió así, y desde ese momento Polette comenzó a darse cuenta que su amor lo estaba perdiendo poco a poco; y lo más doloroso para ella era saber que  a lo mejor ella era la culpable de que todo esto estuviera pasando, Polette pensaba que por ser tan jóvenes los dos estaban tomando todo sólo como un simple juego de adolescentes.
Pero ella no dejaba de tener  esperanzas en que  todo se iba a solucionar entre ellos, y es que era poco lo que se veían, y cuando estaban juntos casi ni hablaban, y elle sentía que Linconbert ya no era el mismo. Todo esto comenzó a agravarse, cuando Polette vío a Linconbert con otra muchacha, y los comentarios de otros amigos en la que decían que  ésta otra muchacha estaba interesada en Linconbert, saber todo esto hirío mucho a  Polette.
Aquella muchacha buscó la manera de acercarse más y más a Linconbert, y por ende muy pronto se les vió juntos. Pero esto era el comienzo del gran sufrimiento  que le esperaba a la desdichada Polette.
Los cambios que comenzó ha experimentar Polette, fueron muy drásticos .ya que ni se estaba alimentando bien, sólo quería estar en su habitación encerrada llorando, y muy pronto sus padres se dieron cuenta de que algo no estaba bien en la joven, también trataron de acercarse a ella, pero era imposible de que les confidenciara de tan inmenso dolor que estaba  pasando. Además que Polette, tuvo que ser víctima de burlas en el colegio por todos los que sabían del engaño, y el repentino despreció por parte de Linconbert, y es que sólo pensaba de que él nunca la amo de verdad , como él le dijo, y se preguntaba en donde quedó tanto amor que él le juró, como pudo cambiar en tan poco tiempo y porque no hacía nada para evitar que Polette pasara por todo esto, le costaba creer que todo había sido una mentira de un joven inmaduro y cruel . Ante todo lo que ocurría, vino el tiro de gracia y una amiga de Polette, fue a hablar con Linconbert, y poco menos que lo obligo a  que fuera  a hablar con su amiga que evidentemente estaba sufriendo, luego él accede a hacerlo y se dirige a dejar todo en claro con Polette, sabiendo que con todo esto iba a destruir los verdaderos sentimientos de la joven.
Todo paso como tenía que pasar se juntaron a hablar, y cada palabra que salía de los labios de Linconbert, era un cuchillo que clavaba en el pecho de la sufrida enamorada.
Dispuesta a resignarse a que  había perdido, Polette, y con el rostro bañado en lágrimas le contestó a Linconbert!: Que no se preocupara, que lo ellos  no había funcionado, y que estaba en libertad para hacer lo que él decidiera.

Muy pronto del año trascurrió y en los exámenes finales Linconbert, se quedó repitiendo el curso, y Polette terminó el colegio, por supuesto todo esto los separaría mucho más. Y ya casi sin esperanzas, una luz apareció y fue que Linconbert, un día se acerca a ella y le dice: ¿Que si es que ella lo perdona por haberle causado tanto dolor,  y que todo lo que aquella tarde le confesó no fue mentira y que siempre ocupará un lugar especial en su corazón?- Luego de esto  Polette ya no sabía si seguir esperando por él o si definitivamente olvidarse que alguna vez lo conoció.
Pero al joven Linconbert no le sonreía la vida, ya que en torno a él giraban muchos rumores, de que ya no era el mismo  muchacho correcto, y se había convertido en una persona ausente y desalineado, y por supuesto muy relajado en los estudios.
Al año siguiente fue muy poco lo que Polette vio a Linconbert, ya que ella no pertenecía ni al colegio ni a la vida de él; ya que todo esto le había provocado mucho dolor, ella prefirió la distancia entre ellos. Pero todo esto poco le importó a Linconbert, porque su vida había tomado un rumbo que él no dimensionaba que estaba equivocado.

Pasaron los años para estos dos jóvenes, y cada uno de ellos tomó un rumbo distinto, ya que ella se fue de la cuidad y él se quedó terminando los estudios.
Fueron exactamente cinco años los trascurridos en que no volvieron a verse ni saber del otro.
Polette estaba trabajando en otro lugar, y de pronto sin mas ni mas ella se acuerda de él; como ya no sabía nada de él, decide buscarlo en la guía telefónica, por lo poco que recordaba el nombre de aquel hombre que tanta daño le había causado, sin alguna vez ella tuviera una real explicación. Fueron buenos los resultado y logró ubicar su número telefónico, cuando se decide a llamar, contesta la madre de éste, le dice a la confundida Polette: T e lo comunico enseguida. En este momento volvieron tantos recuerdos a la mente de la joven que estuvo a punto de colgar, pero no lo hizo, al rato cuando Linconbert contesta, fue como si todo éste tiempo no hubiese pasado y regresaron todos los recuerdos tan hermosos de aquel amor que ellos vivieron; la conversación fue un tanto desconcertante, ya que Linconbert no la recordaba en incluso la confundió con otra persona ,luego de un rato la reconoció, y en realidad se sorprendió porque jamás imaginó que ella se acordará de él y mucho menos que lo hubiese perdonado por todo lo que él le hizo, al fin quedaron de juntarse para conversar.

Cuando llegó el momento en que se reunieron, cada uno estaba muy cambiado, pero se dieron cuenta que el tiempo no había pasado en vano, y que en verdad existía y existió un verdadero amor entre ellos.
El le pidió perdón por los errores que había cometido en el pasado, y luego se entendieron.

Esta historia de amor verdadero termina en este momento en que ambos se dieron cuenta que estaba hecho el uno para el otro, y luego de 10 años continúan juntos  amándose y respetándose.
Hoy en día tienen un hijo, con planes de tener muchos más, y viven  juntos, compartiendo una vida y tratan de que nunca más permitan que los problemas y las adversidades los separe, es difícil, crecer, madurar, y aprender a perdonar, porque cuando existe el verdadero amor, es el, el que siempre triunfará.

Fin

Fuente:http://www.encuentos.com/

El lago de los Arco Iris (Un Hermoso Cuento de Italia) Julio 6, 2009

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15191871_mPara las gripaciones!!!

Su

LA BRUJITA TAPITA Octubre 24, 2008

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La brujita Tapita
vivía en un tapón
que no tenia puerta
ni ventana ni balcón.

La brujita Tapita
vivía en un tapón
con una gran escoba
y un hermoso escobillón.

La brujita hacia brujerías
ABRACADABRA PATA DE CABRA
ABRACADABRA PATA DE CABRA
PUNCH PU PUNCH
PU PUNCH PU PUNCH PU PUNCH

Un día la brujita quiso desaparecer
mirándose al espejo dijo 1, 2 y 3
y cuando abrió los ojos
no se vió saben por qué
porque la distraída se miraba en la pared.

La brujita hacía brujerías…

 Fuente: http://periodicortazar.nireblog.com/

Tanabata Septiembre 20, 2008

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  ¿Quieres saber cómo se creó la Vía Láctea? Pues aquí tienes una leyenda que contaban los antiguos japoneses para explicar la creación de esa Galaxia.
 
Había una vez un joven labrador. Un día, cuando estaba caminando hacia su casa se encontró una tela colgada en un árbol. ¡Era una tela maravillosa! La más bonita que el joven había visto en su vida. Así, pensando que alguien la había tirado allí cogió la tela y se la metió en su cesto. Había acabado de poner la tela en en el cesto, cuando alguien le llamó, y al girarse se sorprendió mucho al ver aparecer a una mujer muy hermosa que le dijo: “Me llamo Tanabata. Por favor devuélveme mi ‘hagoromo’.”
El joven le preguntó: “¿Hagoromo? ¿Qué es un hagoromo?”
Ella le dijo: “El hagoromo es una tela que uso para volar. Vivo en el cielo. No soy humana. Descendí para jugar en aquella laguna, pero sin mi hagoromo no podré regresar. Por eso le pido que me la devuelva.”
El joven avergonzado no pudo decir que él la había ocultado y le dijo que no sabía nada de esa tela.
Así, como no tenía el hagoromo Tanabata no pudo volver al cielo y no tuvo más remedio que quedarse en la tierra. Sin embargo, al cabo de un tiempo ella y el joven labrador se enamoraron y se casaron.
Al cabo de unos años, Tanabata, cuando hacía la limpieza de la casa, encontró el hagoromo, y entonces le dijo a su marido que tenía que regresar al cielo, pero también le dijo que había una manera de estar juntos. Si hacía mil pares de sandalias de paja y las enterraba en torno a un bambú podría subir al cielo. Tanabata le estaría esperando.
El joven se quedó muy triste y empezó a hacer las sandalias de paja. Cuando había hecho 999 estaba tan impaciente fue a enterrarlas al lado de un bambú. En ese momento el bambú se alargó muy alto hasta el cielo.
El joven labrador subió por el bambú hasta el cielo, pero le faltaba sólo un poco para llegar. Era el par de sandalias que no había hecho, pero empezó a llamar a Tanabata. Y ésta le ayudó a subir.
Su felicidad no duró mucho porque en ese momento apareció el padre de Tanabata, al que no le había gustado que ella se casara con un simple mortal. El padre pidió al joven labrador que cuidara durante tres días sus tierras.
“Entendido.”, respondió el joven.
Tanabata le dijo a su marido que su padre le estaba haciendo una trampa y que aunque tuviese sed no comiese ninguna fruta pues le ocurriría algo malo.
El joven se puso a cuidar las tierras. Pero la mañana del tercer día ya no podía aguantar la sed y sus manos se fueron hacia la fruta. En ese momento, del melocotón que había tocado empezó salir mucha agua convirtiéndose en el río el “Amanogawa”
El joven y Tanabata quedaron separados por Amanogawa y ambos se convirtieron en estrellas, las estrellas Vega y Altaír. Desde entonces, la pareja con el permiso del padre, puede encontrarse sólo un día al año, el siete de julio. 

Fuente: www.casaasia.es

La prueba del hada madrina Septiembre 5, 2008

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Imagen: Helen Cooper

Hace muchos años un muchacho se enamoró de una bella joven, pero al pedirla en matrimonio, ésta le dijo que su hada madrina le había puesto una condición : se casaría con quien fuera capaz de hacer un agujero en el agua. -jEso es imposible! -dijo el joven. -Mi hada madrina me ha asegurado que quien de verdad me ame, lo logrará. El enamorado pensó y pensó y anduvo por muchos lugares en busca de una solución. Hasta que llegó a las tierras frías del norte y al ver un lago que estaba helado comprendió que ahí se podía hacer un agujero en el agua. Gracias a eso se casó con su amada y fueron muy felices.

Fuente: http://www.terra.es/

La Casa del Sol y la Luna Agosto 18, 2008

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Este sencillo cuento nigeriano describe el orden del universo. Le da cualidades humanas a elementos naturales, y por lo tanto hace que nosotros podamos relacionarnos mejor con la historia misma.

Hace mucho tiempo, el Sol y la Luna se conocieron y se casaron. Construyeron una casa hermosa en tierra seca y comenzaron su vida juntos. Después de algunos meses decidieron invitar a su amigo el Océano a su casa. “Son muy amables por pensar en mí,” dijo el Océano, “Pero me temo que no podré aceptar su oferta.” “Lo sabía,” dijo la Luna, “Usted ya no nos quiere.” El océano respondió “Claro que sí pero pienso que no cabría en su casa.” El Sol pensó que esto significaba que el Océano pensaba que su casa no era lo suficientemente grandiosa. “Por supuesto que no es eso lo que pienso” respondió el Oceano, “Estoy seguro que su casa es igual de brillante que ustedes, pero – “. “Entonces pase por favor,” dijo la Luna al mismo tiempo que abría las puertas de par en par. La casa era muy grande y se extendía hasta donde la vista alcanzaba. El Océano se filtró tímidamente a través del umbral. “Pase, pase, hay suficiente lugar para usted, ” dijo el Sol mientras reía. Entonces, el Océano comenzó a fluir hacia adentro más rápidamente.

Pronto el suelo entero se cubrió de agua. “Ve, no había nada por qué preocuparse,” dijo la Luna. “En realidad, apenas estoy comenzando a entrar,” dijo el Océano y al decir esto, una ola enorme se precipitó a través del cuarto y salpicó a las paredes. El Sol y la Luna se elevaron más y más para evitar que se mojaran. Pronto los pescados y las otras criaturas del mar comenzaron a nadar dentro de la casa. “Mil disculpas,” pidió el Océano pero el Sol dijo “No se preocupe, hay lugar para todos.”

A medida que el Océano continuaba inundando la casa, el Sol y la Luna se vieron forzados a subir más y más hasta que tuvieron que salir a la azotea. “Dígame, mi amigo,” decía el Sol viendo hacia abajo, “Ya casi termina de entrar? ” “Creo que casi voy a la mitad,” rugió el océano. “Son muy amables por invitarme.” El Sol y la Luna no deseaban ser groseros y retractarse y entonces simplemente subieron más y más en el cielo. Su magnífica casa flotaba al revés en el agua abajo. Fué así como el Sol y la Luna se establecieron permanéntemente en el cielo y encontraron armonía con la Tierra y el Océano. Y aunque se turnan para mirar hacia abajo con curiosidad, nunca han tocado la tierra otra vez desde entonces.

Fuente: http://wings.avkids.com/

La perla del dragón Julio 14, 2008

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Hace muchísimos años, vivía un dragón en la isla de Borneo;  tenía su cueva en lo alto del monte Kinabalu. Aquél era un dragón pacífico y no molestaba a los habitantes de la isla. Tenía una perla de enorme tamaño y todos los días jugaba  con ella: lanzaba la perla al aire y luego la recogía con la boca.  Aquella perla era tan hermosa, que muchos habían intentado robarla. Pero el dragón la guardaba con mucho cuidado;  por eso, nadie había podido conseguirlo. El Emperador de la China decidió enviar a su hijo a la isla de Borneo; llamó al joven Príncipe y le dijo: “Hijo mío, la perla del dragón debe formar parte del tesoro imperial. Estoy seguro de que encontrarás la forma de traérmela.” Después de varias semanas de travesía, el Príncipe llegó a las costas de Borneo. A lo lejos se recortaba el monte Kinabalu, y en lo alto del monte el dragón jugaba con la perla. De pronto, el Príncipe comenzó a sonreír porque había trazado un plan. Llamó a sus hombres y les dijo: “Necesito una linterna redonda de papel y una cometa que pueda sostenerme en el aire.” Los hombres comenzaron a trabajar y pronto hicieron una linterna de papel. Después de siete días de trabajo, hicieron una cometa muy hermosa, que podía resistir el peso de un hombre. Al anochecer, comenzó a soplar el viento. El Príncipe montó en la cometa y se elevó por los aires. La noche era muy oscura cuando el Príncipe bajó de la cometa en lo alto del monte y se deslizó dentro de la cueva. El dragón dormía profundamente. Con todo cuidado, el Príncipe se apoderó de la perla, puso en su lugar la linterna de papel y escapó de la cueva. Entonces, montó en la cometa y encendió una luz. Cuando sus hombres vieron la señal, comenzaron a recoger la cuerda de la cometa. Al cabo de algún tiempo, el Príncipe pisaba la cubierta de su barco. “¡Levad anclas!”, gritó. El barco, aprovechando un viento suave, se hizo a la mar. En cuanto salió el sol, el dragón fue a recoger la perla para jugar, como hacía todas las mañanas. Entonces, descubrió que le habían robado su perla. Comenzó a echar humo y fuego por la boca y se lanzó, monte abajo, en persecución de los ladrones. Recorrió todo el monte, buscó la perla por todas partes, pero no pudo hallarla. Entonces, divisó un junco chino que navegaba rumbo a alta mar. El dragón saltó al agua y nadó velozmente hacia el barco. “¡Ladrones! ¡Devolvedme mi perla!”, gritaba el dragón. Los marineros estaban muy asustados y lanzaban gritos de miedo. La voz del Príncipe se elevó por encima de todos los gritos: “¡Cargad el cañón grande!”. Poco después hicieron fuego. El dragón oyó el estampido del disparo; vio una nube de humo y una bala de cañón que iba hacia él. La bala redonda brillaba con las primeras luces de la mañana y el dragón pensó que le devolvían su perla. Por eso, abrió la boca y se tragó la bala. Entonces, el dragón se hundió en el mar y nunca más volvió a aparecer. Desde aquel día, la perla del dragón fue la joya más preciada del tesoro imperial de la China .

Fuente: www.esperandoconilusion.nireblog.com

La casa que tenía sueño Julio 5, 2008

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Imagen: Helen Cooper

Había una vez una casa somnolienta que siempre tenía sueño. Todas las mañanas, el sol, que es muy madrugador, la despertaba haciéndole cosquillas en las ventanas. Pero la casa bostezaba y decía:
—Un ratito más y ya me levanto —y remoloneando, remoloneando… ¡zas! se quedaba dormida y con ella todos los que vivían allí: la mamá, el papá, los niños y el gato.
Cuando finalmente la casa abría los ojos, digo, las ventanas…
—¡Qué barbaridad! —decía—. Me quedé dormida otra vez. ¡Vamos, vamos, a levantarse!
Y todos salían de la cama corriendo para no llegar tarde. Pero ¡qué desastre! Con el apuro, el papá se ponía un zapato de cada color, la mamá se olvidaba de sacarse la cofia de baño y los chicos no podían terminar de tomar la leche.
De todas formas, ya no había nada que hacer. El papá llegaba tan tarde a la oficina que el dueño de la empresa le ponía una trompa más larga que la de un elefante enojado. La mamá llegaba tan tarde al trabajo que el jefe le ponía cara de león con dolor de muelas. Y los chicos llegaban tan tarde al colegio que la directora les hacía escribir cien veces: “El horario de entrada es a las 8.”
Y mientras tanto la casa dormía la siesta con el gato.
—Esto no puede seguir así —dijo un día el papá—. Nos vamos.
—¿Adónde? —preguntaron todos.
—Nos vamos de vacaciones para descansar y dormir. Así se nos pasa el sueño.
Y se fueron con las valijas llenas de pijamas.
Al principio la casa se puso contenta porque iba a dormir todo el tiempo. Pero la primera noche que se quedó sola, daba vueltas para un lado y para el otro, cerraba un ojo, digo una ventana y abría la otra, contaba ovejitas y se cantaba canciones de cuna:

Arrorró la casa,
arrorró mi amor
arrorró casita
de mi corazón.
Esta casa linda
no quiere dormir
cierra las ventanas
y las vuelve a abrir.

Pero nada. La casa no tenía sueño, ni siquiera un pedacito. Y a la noche siguiente le pasó lo mismo. Y a la siguiente también y así pasaban los días y la casa no se podía dormir. Es que se sentía sola y extrañaba mucho a su familia. La casa se puso tan triste que empezó a salir agua de todas las canillas (que es la forma de llorar que tienen las casas) y se inundaron el comedor, la cocina y los dormitorios.
Por suerte, la familia regresó pronto bien descansada y aunque tuvieron que secar todo, también se pusieron contentos porque ellos también habían extrañado su casa y tenían ganas de volver. La casa se puso tan contenta que prometió no volver a remolonear. Y desde ese día, cuando el sol la despierta, se levanta en seguida.
Y colorín, colorado, este cuento ha terminado.
Pero ¡shhh! No hagan ruido, chicos, porque la casa del cuento, ya se quedó dormida.

Liliana Cinetto