Archivos Mensuales: noviembre 2009

Canción para un niño en la calle


Letra del tema musical de Patxi Andión, Canción para un niño en la calle:

Hoy rigurosamente hoy
ha nacido un nuevo muerto.
Ha nacido un nuevo niño en la calle,
la calle sera su escuela su universidad
su casa el asfalto su morada
y la sociedad urbana le ira formando en secreto
y el suburbio le hara cama y sera alarma
y el arrabal le hara diestro de la la lata y del solar.
Mentiroso chamullante maestro de la miseria,
descuidero, embaucador, estafador, anarquista o…
o quien sabe
quien sabe si quizás antes de morirse o matarse
podra del hambre vengarse
para ser puente o ser morada o reventar tristemente
en una asquerosa arcada con perdón
para ser simplemente historia de una canción…

Puede ser que una vez
llegue a él la salvación, mi salvación.
Quien sabrá, quien podrá devolverle
la libertad, mi libertad.
Ojalá, alguien le salve mmmm
ojalá, ojalá alguien lo logre
y le salve, y nos salve.

De cada 13 nuevos niños que nacen diez lo hacen en la cama y 3 en la calle.
Y mientras los diez primeros comen
los otros tres se mueren de hambre
mas no puedo seguir juzgando,
no debo… no tengo hambre.

Tomado de:

Silvia Paglioni
Directora de Bahianoticias.com
http://bahianoticias.com
Bahía Blanca – Argentina

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La alianza sagrada


Por Julio Andrés Pagano

Dame tu mano. Emitiremos una señal. Irradiaremos al universo una bella manifestación de amor que simbolice la transformación vivida. Haremos una ronda, tan grande y tan hermosa, que desde el cielo se verá en la Tierra un potente anillo de increíble luz. En su interior habrá alegría, dulzura, ternura y una maravillosa cuota de esperanza. Será un claro signo de la unión consciente que logramos al vibrar entrelazados. Hagámoslo. Démosle vida a la alianza sagrada.

Hoy sentiremos el inmenso caudal diamantino que despliegan los corazones cuando se abren a la luz y se fusionan en el amor. Con esta poderosa ronda ayudaremos a que el cielo descienda a la Tierra y haremos que nuestra esencia circule por toda la galaxia, liberando una frecuencia pura hacia toda la creación. Este será un acto sublime de alquimia divina que nos ayudará a no olvidar que siempre podremos jugar, danzar, reír y amar, aunque pegue duro la inconsciencia.

Vení. Sumate. Abrí tu corazón. Vestite con tus mejores ropas y sacá a relucir lo más puro de tu interior. Mientras tus ojos se van cerrando, sentirás que el amor rebasa tu alma y comenzarás a girar de la mano de tus hermanos. Somos cientos, miles. Estamos co-creando un poderoso anillo de luz que se expande hacia arriba, hacia abajo, hacia afuera y hacia adentro. La energía se despliega en todas las dimensiones que aún no podemos percibir. Sentí. Esta es la Unidad.

A medida que giramos activamos nuestra memoria ancestral. Vinimos a servir. Nacimos para amar. Aceptamos encarnar para canalizar la luz de un brillante tiempo que nos permita volar y así animar a que otros despierten, redescubran sus alas y sientan. Hay hermandad en este danzar. Se palpita el intenso fluir de la inocente alegría que nos religa. Reunidos en el amor, abrazados en la fe, formamos un inmenso faro que disipa las tinieblas y restituye la armonía.

Somos luz. Somos amor. Somos la fuerza que activa la nueva consciencia. Gracias por girar. Gracias por irradiar. Cada vez que así lo sientas, cerrá los ojos, conectá con tu interior y volvé a liberar la gran fortaleza de tu espíritu. Incitá a que otros se animen a vivenciar el enérgico flujo cristalino de este anillo refulgente, que hoy se vio desde el cielo e inundó de amor el universo. Así vamos despertando. Así estamos ayudando… danzando y celebrando en la alianza sagrada.

Vibremos: http://www.proyecto-despertar.com.ar

Los sueños del sapo


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Una tarde un sapo dijo:

– Esta noche voy a soñar que soy árbol.

Y dando saltos, llegó a la puerta de su cueva. Era feliz; iba a ser árbol esa noche.

Todavía andaba el sol girando en la vereda del molino. Estuvo largo rato mirando el cielo. Después bajó a la cueva, cerró los ojos y se quedó dormido.

Esa noche el sapo soñó que era árbol.

A la mañana siguiente contó su sueño. Mas de cien sapos lo escucharon:

– Anoche fui árbol – dijo -, un álamo. Estaba cerca de unos paraísos. Tenía nidos. Tenía raíces hondas y muchos brazos como alas, pero no podía volar.

Era un tronco delgado y alto que subía. Creí que caminaba, pero era el otoño llevándome las hojas. Creí que lloraba, pero era la lluvia.

Siempre estaba en el mismo sitio, subiendo, con las raíces sedientas y profundas. No me gustó ser árbol.

El sapo se fue, llegó a la huerta y se quedó descansando debajo de una hoja de acelga.

Esa tarde el sapo dijo:

– Esta noche voy a soñar que soy río.

Al día siguiente contó su sueño. Más de doscientos sapos formaron rueda para oírlo.

– Fui río anoche – dijo-. A ambos lados, lejos tenía las riberas. No podía escucharme. Iba llevando barcos.

Los llevaba y los traía. Eran siempre los mismos pañuelos en el puerto. la misma prisa por partir, la misma prisa por llegar. Descubrí que los barcos llevan a los que se quedan.

Descubrí también que el río es agua que está quieta, es la espuma que anda; y que el río siempre está callado, es un largo silencio que busca orillas, la tierra, para descansar. Su música cabe en las manos de un niño; sube y baja por las espirales de un caracol. Fue una lástima. No vi una sola sirena; siempre vi peces, nada más que peces. No me gustó ser río.

Y el sapo se fue, volvió a la huerta y descansó entre cuatro palitos que señalaban los límites del perejil.

Esa tarde el sapo dijo:

– Esta noche voy a soñar que soy caballo.

Y al día siguiente contó su sueño. Más de trescientos sapos lo escucharon. Algunos vinieron de muy lejos para oírlo.

– Fui caballo anoche – dijo-. Un hermoso caballo. Tenía riendas. Iba llevando un hombre que huía. Iba por un camino largo. Crucé un puente, un pantano; toda la pampa bajo el látigo.

Oía latir el corazón del hombre que me castigaba. Bebí en un arroyo. Vi mis ojos de caballo en el agua.

Me ataron a un poste. Después vi una estrella grande en el cielo; después el sol; después un pájaro se posó sobre mi lomo. No me gustó ser caballo.

Otra noche soñó que era viento. Y al día siguiente dijo:

– No me gustó ser viento.

Soñó que era luciérnaga, y dijo al día siguiente:

– No me gustó ser luciérnaga.

Después soñó que era nube, y dijo:

– No me gustó ser nube.

Una mañana los sapos lo vieron muy feliz a la orilla del agua.

-¿Por qué estás tan contento? – le preguntron.

Y el sapo respondió.

– Anoche tuve un sueño maravilloso. Soñé que era sapo.

 

Autor: Javier Villafañe

“Demos otro paso” por Julio Pagano


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Sabiendo que la Tierra resplandece al sentir la bella vibración que emana tu corazón, visité a un viejo amigo alquimista para que me ayude.

¿Sabés qué hizo? Transformó cada una de estas letras en delicados recipientes de cristal, para que el agua limpia y pura que ahora contienen te anime a seguir trabajando para que los seres humanos vivan unidos y despiertos, vibrando en el amor. Vamos por más.

Con fe. El amor nos llama a seguir iluminado. Demos otro paso. No dudes en continuar. Cada vez que renovás tu firme compromiso de servir, todo tu Ser se enciende y la trama de la vida relumbra. Si pudieses contemplar los esplendorosos destellos que emiten miles y miles de almas dando nuevos pasos por amor, quedarías desbordado por semejante belleza. Estás sumando.

Estás transformando. Iluminás. Vivimos momentos de enorme trascendencia en donde tu aporte energético es vital, pues testimonia el gran cambio. Estas instancias son decisivas. Internamente millones de personas deciden qué caminos tomar. Muchos creen que no hay opciones. Bajo el látigo del miedo, sistemáticamente se los limita a creer que sólo existe el dolor.

Quienes pretenden que el temor se apodere de las calles saben que esa es la manera de impedir que los corazones vibren amorosamente, y que los dones y talentos se desplieguen. De ese modo manipulan, explotan y arrean potenciales humanos. Sé de la importancia que tiene seguir peregrinando en este particular momento planetario, en donde todo pareciera estar dominado por el desconcierto, la frustración y la apatía. Fuiste llamado a religar. Fuiste llamado a despertar.

Tu cuerpo podrá estar cansado, pero tu espíritu agradece; sabe que cumple con su sagrada misión de anunciarle a cada corazón que es hora de abrirse para florecer y celebrar en la luz de la nueva consciencia que nutre a la madre Tierra. Quien ha transitado en la densa oscuridad de la inconsciencia conoce lo arduo que resulta abrir sendas de luz. Por eso, que las gotas de fe que portan estas letras te inciten a seguir andando. Centrado en tu interior, emitís ondas de amor que viajan, de Sol en Sol, anunciando al universo que despertamos. Ayudamos a parir la nueva humanidad. Aquí estamos.

Ya no luchamos. Proclamamos que triunfó el amor. Amo tu entereza y la bendigo. Demos otro paso.

Vibrando desde el corazón: un taller que transformará su vida

 

http://www.proyecto-despertar.com.ar

Yo dibujo puentes para que me encuentres…


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Yo dibujo puentes para que me encuentres

Un puente de tela con mis acuarelas

Un puente colgante con tiza brillante

Puentes de madera con lapiz de cera

Puentes levadizos plateados, cobrizos..

Puentes irrompibles de piedra invisibles..

Y tu ¡Quien creyera! ¡No los ves siquiera!

Hago cien, diez, uno.. ¡No cruzas ninguno!

Mas como te quiero… dibujo y espero.

¡Bellos puentes para que me encuentres!

Elsa Bornemann,
del libro “El libro de los chicos enamorados”