Archivos Mensuales: septiembre 2010

Vampiros emocionales


Compartir con estas personas te deja agotada mentalmente, deprimida, con el ánimo apagado. Incluso un nuevo estudio sugiere que son negativas para tu salud

Por suerte, puedes neutralizarlas. Vampiros emocionales. De acuerdo, el término es bastante dramático, y algunos dirían que hasta excesivo… pero después de un encuentro —por breve que sea— con uno de estos individuos, todos estamos de acuerdo en que es el único que realmente los describe. Después de tratarlos, nos sentimos como si una especie de `Drácula síquico’ nos hubiera drenado emocionalmente, dejándonos deprimidos, sin energía, con el ánimo apagado.

Todos conocemos por lo menos uno. ¿No lo crees? Haz una prueba sencilla: ¿Existe alguien que evitas o rehúyes, sea en persona o por teléfono? ¿A quién te cuesta mucho trabajo devolverle una llamada, porque la sola idea de hablar con él o ella te cansa? Después de compartir con cierta persona, por `agradable’ que haya sido el encuentro, ¿te quedas tensa, molesta o agotada… y muchas veces ni siquiera entiendes por qué?

Si has respondido que sí a cualquiera de estas preguntas, no lo dudes: estás lidiando con un vampiro emocional. Lo insidioso de este problema, es que puede ser un desconocido… o un ser querido: el padre, el esposo o la mejor amiga. De igual manera, la relación puede ser cercana o distante; la persona agradable o desagradable… pero el efecto que tiene sobre ti siempre es tóxico.

Existen dos clases de vampiros emocionales —ambos igualmente tóxicos— que debes aprender a reconocer.

Amenaza invisible

El primero es el vampiro invisible. Y es que muchas veces, el comportamiento de estas personas no es abiertamente tóxico, por decirlo de esta forma. Por lo tanto, es difícil reconocerlas y `neutralizarlas’. Después de todo, son pocos los que no captan cuando alguien se comporta de una manera grosera o desagradable con ellos, o cuando trata de ofenderlos de acción o de palabra. Pero dicen que no hay peor contrincante que un enemigo invisible, y es verdad. Muchos vampiros emocionales operan `por debajo del radar’. En otras palabras: su comportamiento tóxico no es evidente; este se oculta detrás de una actitud o unas palabras inocentes. Esto se debe a que ellos envían `mensajes dobles’, que es el arte de decir una cosa aparentemente inocua, e insinuar otra muy diferente.

Por ejemplo:

`Qué bien te queda ese vestido’, dice tu `mejor amiga’… antes de agregar: `Incluso te hace cintura’. `Qué bien te ves… para tu edad’. Este tipo de comentario también se conoce como `el dulce envenenado’, porque, detrás del elogio, siempre hay una crítica implícita.

El vampiro solapado también suele recurrir al humor como una forma de atacarte sin dar la cara ni sufrir las consecuencias. La regla que funciona aquí es la siguiente: si él o ella bromean con que tienes sobrepeso o no encuentras pareja… no debes ofenderte, porque se trata de una broma.

Cuando Susana, un ama de casa de 32 años, le pidió a su suegro que no le hiciera más chistes sobre su peso, él no solo le hizo sentir que ella era una acomplejada sin el mínimo sentido del humor… `sino que acabó dándome cátedra sobre la importancia de quererme tal como soy. O sea, que el problema acabé siendo yo’, contó, indignada.

El lenguaje corporal también es una estrategia muy común de los vampiros emocionales. Te dicen `Respeto tu decisión’… con una sonrisa cínica en la cara; juran que te aprecian… con los brazos cruzados; te piden que les creas… y desvían la mirada (a veces el gesto es tan sutil, lo que los sicólogos llaman una microexpresión, que no lo captas a nivel consciente; pero sientes que algo simplemente no `cuadra’). Ellos te dicen una cosa, pero tú percibes todo lo contrario. Esta discordancia crea una confusión interior que, a la larga, te drena.

Vale aclarar que, muchas veces, el vampiro emocional no opera a nivel consciente; no sabe el efecto que tiene en los demás. Simplemente, es su forma de ser. Como también ocurre con el segundo ejemplar.

Vampiro a la vista…

La segunda clase de vampiro emocional es más fácil de detectar, pero no menos difícil de sobrellevar. Estos son algunos de los ejemplares más comunes, de acuerdo con las teorías de las expertas en relaciones interpersonales Cheryl Richardson, autora de Take Time for Your Life (Toma tiempo para tu vida) y la doctora Lillian Glass, autora de Toxic People (Gente tóxica).

Los negativos. Ven el mundo a través de lentes oscuros. Y a ti te toca la ardua tarea de elevarles el ánimo, lo cual es como subir una piedra montaña arriba. `Tengo que buscar trabajo’, dice ella. `Ahora hay muchas oportunidades en tu campo’, le dices tú. `Sí, pero a mi edad…’, apunta ella. `La experiencia vale de mucho’, señalas. `Ay, pero las empresas prefieren personas jóvenes…’. Llega el momento en que tú, que tratabas de animarla, acabas más deprimida que ella, y temiendo por tu futuro laboral.

Los quejosos. Se pasan la vida lamentándose de lo mismo —y `lo mismo’ puede ser la pareja, el empleo, los hijos, la economía—, pero nada hacen para cambiar la situación. En realidad, esta persona solo quiere quejarse, pues esto le produce un alivio momentáneo. ¿Tú? Después de una sesión maratónica de quejas, en la que al final nada se resuelve, acabas drenada.

Los criticones. Ponen objeción a todo lo que dices y haces; para ellos, tú nunca das la talla. Por supuesto, insisten en que las críticas son `por tu bien’. Pero la realidad es que te dejan por el piso.

Por regla general, estas personas le encuentran un defecto a todo: la película, la cena, el servicio en el restaurante… ¡Son irritantes y ¡agotadoras!

Los belicosos. Cualquier incidente, por mínimo que sea, provoca en ellos una reacción agresiva. Sientes que debes vigilar lo que dices o haces, para no encender la pólvora, porque cuando estallan, ¡arde Troya! Esto apaga tu espíritu.

Los débiles e indefensos. Constantemente necesitan que hables por ellos, los defiendas, los apoyes, los protejas… porque ellos, pobrecitos, no saben valerse por sí mismos. Pero, sin duda, llevar todo ese peso sobre tus espaldas te quita hasta la última gota de energía. ¿Ellos? Tranquilos y felices, porque no tienen que hacerse responsables por sí mismos.

En este grupo hay que incluir a los `poca cosa’ que practican la agresión pasiva; esos que, después de un desacuerdo, te juran que no te guardan rencor… pero luego se olvidan, por ejemplo, de pasar por ti a la hora acordada. Es su forma indirecta de castigarte.

Los sarcásticos. Sus comentarios —crueles, burlones, en fin: sarcásticos— pueden resultar chistosos, pero cuando ese humor negro siempre va dirigido a ti, acaba por minar tu espíritu. Después de una sesión de ironías y comentarios ácidos, te sientes dolida e insultada.. Su humor hiriente es tóxico para el alma, porque siempre golpea donde más duele.

Los catastróficos. Siempre están hablando de huracanes, enfermedades, muertes, desgracias y colapsos económicos. Para ellos, la vida es un peligro inminente, y si algo va a ocurrir, seguramente será muy malo. Cinco minutos con ellos acaban con tus nervios.

Un peligro real

Daniel Goleman, autor del best seller internacional La inteligencia emocional, nos asegura que el efecto que nos causan estas personas va más allá de una molestia momentánea. De acuerdo con su último libro, Social Intelligence (Inteligencia social), nuestros intercambios diarios con la pareja, los hijos, el jefe y aun con extraños, moldean la estructura física de nuestro cerebro a nivel celular; esto, a su vez, afecta todas las células del cuerpo, efectuando cambios incluso a nivel genético. En otras palabras: nuestra reacción ante los demás tiene un impacto biológico en nuestro organismo, ya que durante un contacto social segregamos hormonas que afectan desde nuestro corazón hasta nuestro sistema inmunológico. Según Goleman, las buenas relaciones son como una vitamina; las malas, como un veneno. Y no solo eso: las emociones ajenas son contagiosas, lo mismo que un catarro. ¿Entiendes ahora por qué es tan importante neutralizar a los vampiros emocionales?

LOS PASOS CLAVES

1- Reconocerlos. Determina en qué categoría cae esa persona que te deja drenada anímicamente. De esta manera nunca te toma desprevenida, pues ya sabes cómo opera.

2- Mantener el balance interior. Para evitar el contagio, muchas veces entender por qué esa persona tiene ese efecto sobre ti, te ayuda a protegerte de su influencia negativa. Cuando sabes que es ella, y no tú, la que tiene un problema (porque es negativa, belicosa, catastrófica, etc.), puedes mantener una distancia emocional que te permite observar su comportamiento `desde afuera’, sin que te afecte.

3- Alejarte. Si esta persona no es esencial en tu vida, puedes diluir la relación. Muchas veces la costumbre nos `ata’ a amistades tóxicas.

4- Sanar la relación. Si la relación es importante para ti, Cheryl Richardson aconseja que le dejes saber a esa persona de qué manera te está afectando. No se trata de enfrentarla, herirla ni atacarla. En el momento oportuno, cuando ambas estén en buenos términos, debes llamarla aparte y dejarle saber que, justamente porque la quieres y valoras la relación, tienes algo que decirle. `Cuando haces/dices tal cosa, yo me siento tensa/triste/ansiosa/ofendida. Te pido que no lo hagas más’. Esto puede iniciar un diálogo muy sano para las dos.

Roberto Palomino

http://www.sanarconreiki.org/

Anuncios

Asanas para abrir tu corazón (primera parte)


Nuestro centro amoroso está ubicado en el centro del pecho. Allí mora nuestro Ser Real. Aquel que nos guía en días de tormentas, nos libera de la opresión del pecho,en el hálito de cada respiración profunda y consciente ,que ensancha la angostura de nuestro pequeño yo. Que de tan pequeño, no puede percibir que una presencia sutil y amorosa está detrás de él ,sosteniendo su mano.


1.Matsyasana con pelota:
Simplemente coloca una pelota detrás de tu espalda a la altura de tus omóplatos, flexiona tus rodillas . Inhala profundamente y eleva tus brazos hacia el cielo. Sentirás que hay algo tenso en tu espalda. Es la carga de todas tus acciones pasadas, algo que llamamos karma. Exhala profundo y lleva tus brazos hacia atrás. Algo en ti comenzará a soltarse. Sigue respirando, suspira si es necesario, libera toda carga de tu espalda para que el cuerpo y su memoria diluyan la tensión de tu coraza. Realiza 5 respiraciones profundas con tus brazos atrás y extiende tus piernas, como si todo tu cuerpo se abriera.Regresa suavemente hasta tu corazón, ya más liberado y de costado retira la pelota observando qué sientes en tu espalda.

2. Parivrtta trikonasana con apoyo:

Coloca un taco o una silla como apoyo, Tus piernas abiertas doble ancho de tus caderas. Flexiona el tronco desde las articulaciones coxofemorales y apoya tus brazos en le taco o la silla para que tu columna esté en descarga mecánica. Inhala profundamente y mientras exhala, gira suavemente el tronco sobre el eje de la columna, elevando el brazo. Siente cómo tu pecho se abre, a través del estiramiento de tu brazo, recibe la fuerza del cielo ( yang) a través de la línea de tu brazo llegando hasta tu corazón. Realiza dos respiraciones profundas y al exhalar vuelve a colocar tus manos en la silla y realíizalo hacia el otro lado. Sentirás un gran alivio en tu columna vertebral y una sensación de liviana liberación.

3. Upavista konasana en dupla:

Colócate en pareja. Sentados con las piernas abiertas. Si no puedes abrir demasiado y tu compañero puede más que tu, simplemente, coloca tus piernas sobre las de él.Sostén la muñeca opuesta de tu compañero y abre tu pecho estirándote a través de tu brazo. Abre tu corazón dejando entrar la respiración. Siéntate firmemente en tus isquiones. Respira profundamente y cambia de brazo. Experimentarás mucha alegría y liberación.

Disfruta de tu sadhana!
Namasté!

Meditacion Equinoccio Libra -Boletin Claridad (Recibido de Unión Global de Luz)


Enlace de Luces

CLARIDAD es una organización destinada a la realización de actividades dirigidas al crecimiento, desarrollo e integración global del ser humano. Inspirada en las vidas y enseñanzas de los Maestros de Sabiduría Eterna, con un acercamiento práctico a la vida espiritual. Donde La educación global vital, el servicio activo y amoroso y la meditación tienen una importancia primaria en la transformación y ascensión del ser humano, así como en la creación de una cultura nueva: una cultura del alma. Te invitamos a participar de nuestras actividades… y de un tiempo orgánico!

Enlace Mundial de Luces

Meditación de Equinoccio de Libra

Una Celebración de la Síntesis Viviente

Jueves 23 de Septiembre de 2010 – 19:00 hs.

Facilitador: Juan Ángel Moliterni

El próximo día Jueves 23 de septiembre el Sol alcanzará el punto más alto del cielo, haciendo que todos los cuerpos que estén bajo los rayos solares presenten una mínima sombra. El equinoccio marca el inicio del otoño en el hemisferio norte y el inicio de la primavera en el hemisferio sur. Esta fecha ha sido simbólicamente importante para todas las sociedades. Algunas han establecido festividades, e incluso construido edificaciones alineadas al amanecer durante el equinoccio.

Se denomina equinoccio a cada uno de los dos puntos de la esfera celeste en los que la eclíptica corta al ecuador celeste. Durante los equinoccios el Sol está situado en el plano del ecuador terrestre, donde alcanza el cenit. El paralelo de declinación del Sol y el ecuador celeste coinciden, por lo que la noche y el día tienen la misma duración en todo el mundo. La palabra equinoccio viene del latín AEQUINOCTĬUM y significa “noche igual”.

Los equinoccios se llaman primer punto de Aries o equinoccio vernal, y primer punto de Libra o equinoccio otoñal, o autumnal. El primero es el punto del ecuador celeste dónde el Sol en su movimiento anual aparente por la eclíptica pasa de Sur a Norte respecto al plano ecuatorial, y su declinación pasa de negativa (femenina) a positiva (masculina). En el primer punto de Libra sucede lo contrario: el Sol aparenta pasar de Norte a Sur del ecuador celeste, y su declinación pasa de positiva (masculina) a negativa (femenina). Y el instante en que el Sol atraviesa cada punto de los equinoccios puede calcularse con exactitud. Contemplemos en la Jerarquía Femenina.

Los equinoccios realmente son un momento particular, un instante de tiempo que ocurre a una hora determinada. Y donde comienza nuevamente, la renovación ancestral del instintivo ciclo que trasciende las incontables generaciones. Según el investigador Anthony Aveni, la sociedad occidental, actualmente, ha olvidado estas festividades. Vivimos totalmente inmersos en un mundo tan artificial que la naturaleza es pasada por alto. Con la llegada de la luz eléctrica hemos trastornado los tiempos de oscuridad en casi todo el planeta. Existen ciudades con una contaminación lumínica tan extrema que hemos convertido la noche en día. Con seguridad pocos vecinos de su comunidad conocerán la fecha del equinoccio, y mucho menos estarán atentos al aparecimiento del Sol este próximo Jueves. Sin embargo, otras sociedades mantienen una continua observación del cielo, con la cual continúan marcando sus fiestas. Días marcados por el aparecimiento del Sol, y donde los meses son contados de acuerdo a la vista de la luna posterior a la luna nueva.

Tanto los Equinoccios como los Solsticios son parte de una Cruz Cósmica. La cruz es un símbolo que tiene su origen en la naturaleza misma. Es una cruz la que nos permite orientarnos en el espacio: los cuatro puntos cardinales norte-sur, este-oeste forman una cruz que estructura el espacio. Esta cruz se encuentra en la astrología: los dos ejes perpendiculares AC-DC y MC-FC que dividen el círculo del zodíaco; es la cruz del destino que debemos aprender a llevar para ganar la inmortalidad. Y la cruz es también un árbol que nos enseña cómo subir de la tierra al cielo. Se la descubre en el Árbol de Vida de los kabbalistas, el Árbol sefirótico. En todos los actos de la vida cotidiana, incluso los más sencillos, debemos aprender a poner en marcha fuerzas y elementos que nos permitan transportar estos actos al plano espiritual, y alcanzar así los grados superiores de la vida. El paso de una estación a la otra se hace por estos cuatro puntos que son como nudos de fuerza extraordinarias determinadas para cada estación. En estas fechas el Sol desencadena fuerzas particularmente poderosas con las cuales podemos beneficiarnos, si estamos conscientes, atentos, bien preparados y en armonía con el cosmos.

Cuando, el 23 de Septiembre, el Sol entra en el signo de Libra, es el equinoccio. Después de la fase ascendente (de Aries a Virgo), empieza la fase descendente (de Libra a Piscis). Libra es el séptimo signo del círculo del zodíaco. ¿Por qué hay una balanza en el cielo, y qué nos enseña? En medio de esta sucesión de criaturas vivientes, de seres humanos y de animales, que representa el zodíaco, la balanza es sólo un objeto, y más exactamente todavía, un instrumento para pesar, como si, con sus dos platillos, mantuviese en equilibrio los poderes de la luz y los de la oscuridad, los poderes de la vida y los de la muerte. Libra, en el zodíaco, es un reflejo de la Balanza cósmica, este equilibrio de los dos principios opuestos pero complementarios, los principios masculino y femenino, gracias a los cuales el universo apareció y continúa existiendo. El símbolo de la Balanza, que volvemos a encontrar en el Árbol sefirótico, domina toda la creación. Entonces cuando el Sol entra en Libra, el Arcángel Miguel entra en acción. Es una nueva época, iniciando así un nuevo período. Es muy importante porque numerosas energías son desencadenadas como mencionamos. Este punto es un nudo extraordinario de la balanza que tiene el Arcángel Miguel y que con su ayuda él pesa todas las entidades y las criaturas. El Arcángel está armado de una espada brillante y él tiene la balanza en la mano. Se le ha dado este atributo porque el Sol entra en el primer grado del signo de Libra y abre así un nuevo ciclo de selección y de discernimiento. Es un ciclo de despojo, de liberación, de la llegada a lo nuevo. El fruto se desata de su carcasa en este momento. El grano cae fuera de sus límites para ser comido o conservado. El día en que el fruto está maduro (el fruto del hombre) él no debe recaer en la tierra como el grano de la planta, sino que él debe volar hacia lo alto. Es el comienzo de la ascensión hacia las alturas. El alma es llevada por el Arcángel Miguel y pesada por él en su balanza. Es la espada que desata los lazos que retienen el ser a la tierra y con la balanza ella es pesada y clasificada en tal o cual dimensión. El Arcángel Miguel, es su genio; él es la inteligencia del Sol. Es una potencia de Dios, uno de los más luminosos. Nosotros debemos unirnos a este Arcángel y agradecerle por cumplir esta obra gigantesca de encadenar al dragón (al egregor), para liberar a la humanidad. Los humanos serán liberados por el único que puede hacerlo, porque él es el brazo derecho de Dios. Recuerden, el Gayatri Mantra es un instrumento para toda la humanidad, es un instrumento de liberación; el poder del Gayatri Mantra es el poder de despertar, de promover la luz de la sabiduría, la luz del Sol.

Nota: Los que deseen participar presencialmente de la meditación, experimentar la síntesis y asistir al planeta Tierra, pueden hacerlo acercándose al Centro Escuela Claridad. La misma se lleva a cabo, puntualmente a las 19:00 horas. Por favor, para facilitar el desarrollo de la meditación, pedimos asistir 15 minutos antes. La duración de la meditación es de una hora. La actividad es libre y gratuita, se aceptan contribuciones. Los esperamos!

Que las Energías de la Síntesis y la Paz, se derramen en la humanidad!

Informes:

Centro Escuela CLARIDAD

FELÍZ PRIMAVERA!!!


La Primavera besaba

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil…
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
-recorde-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar…
!Juventud nunca vivida
quién te volviera a soñar!

Antonio Machado

EL LENGUAJE DEL AMOR



Un padre le obsequió a uno de sus hijos un bello rosal. Se le
acercó con amor y le dijo: -Hijo mío, te he entregado un rosal.
Puedes visitarlo y encontrar el amor en cada pétalo de cada rosa que
he puesto para ti.
Entonces el hombre entró corriendo al terreno, corriendo y
gritando… buscando el rosal. Mas no encontraba ni una, ¡ni
siquiera una rosa en el terreno!.
Entonces enfurecido gritaba: -¿Dónde están las rosas, me han
engañado acaso? Y pisaba muy fuerte y corría. Y era fuerte su
temperamento, como fuerte era su paso, como fuerte era su voz. Y no
encontraba ni una… ni siquiera una rosa en el terreno.
Entonces se alejó, y buscó en otros terrenos. Y cada vez su furia
aumentaba, pues no encontraba ni una… ¡ni siquiera una rosa en los
terrenos!.
¡Más alta era su voz!, ¡Más fuerte su lenguaje!… lenguaje separado
del amor… Hasta que un día se cansó… se cansó de correr y de
pisar fuerte, y su garganta se cansó del grito y del enojo. Y su
corazón no resistió, no resistió más la ira.
Entonces el hombre sentado en medio del terreno lloró… Con sus
lágrimas inundó el terreno, y con su voz muy… muy apesadumbrada,
también lloraba al no encontrar ni una… ¡ni siquiera una rosa en
el terreno!. Lloró durante días. El sol
salía y secaba las lágrimas.
Mas el hombre volvía a llorar. Hasta que un día, cuando empezó a
mirar con sus ojos cansados, más limpios ya sin lágrimas, vio como
brotaba un tallito de rosa.
Se acercó muy silencioso y sigiloso y observó, que sí…¡era un
botón de rosa! Entonces le dijo: -¿Por qué has esperado tanto para
salir?. ¿Si mi padre me regaló, no una, sino un rosal?.
Entonces el botón de rosa le respondió: -Porque has gritado muy
fuerte y has pisado muy fuerte, y nosotras las rosas nos hemos
asustado con tu enojo. Cuando llegabas al terreno temblábamos…
Temblaban nuestros pétalos y temblaban nuestros tallos, y nos
enterrábamos nuevamente para que no nos lastimaras con tu ira.
Si quieres que broten las rosas… encuentra el lenguaje del amor.
Ese lenguaje que no grita…
Ese lenguaje que no hiere…
Ese lenguaje que no ofende…
Ese lenguaje que no insulta…
Ese lenguaje que no pronuncia palabras tan duras…
Ese lenguaje que solo dice: ¡Te amo!…
Te amo infinitamente. Te amo porque sí y… ¡acepto el amor que
suavemente brota para ti!
El hombre entendió… y habló bajito. Y encontró los más bellos
versos, que hicieron grandes poemas. Y después encontró otros, que
hicieron dulces cantos.Y con su suave voz cantó al terreno… y
cantaba y cantaba… mas no tenía apuro. No le importaba si había
aparecido un solo botón, pues con su dulce canto, celebraba el poder
estar apreciando aunque fuera un pétalo de rosa.
Después de cantar y hacer los poemas, de pronto miró a su alrededor
y estaba en medio de ¡tantas y tantas y tantas rosas de colores! que
ni siquiera el hombre podría contarlas, pues era ese número
infinito, ese número que se encuentra con Dios y se hace
interminable.
Y el terreno fue bello, y las rosas no murieron… ¡fueron rosas
eternas!. Pues el suave lenguaje del amor les alimentaba como el
mejor de los abonos. Y cada vez eran más coloridos los pétalos y
cada vez era más y más bello el terreno.
El enojo y la dureza no alimentan los terrenos. Es el amor el mejor
abono para que las rosas broten sin temor… y hagan un bello
paraíso del camino por el cual tú pisas en ascenso de tu alma.
¡NO TE RESISTAS AL DULCE LENGUAJE DEL AMOR!

De la desilusión al resentimiento


Cuando nos enamoramos, nos enamoramos. Mariposas en el estómago, nubes en el piso, sonrisas profundas, ánimo distendido y alegre. Una hermosa etapa. Con el tiempo el envenenamiento del flechazo pasa y… el dramaturgo español Jardiel Poncela diría “Los matrimonios entran en conflicto no cuando se pelean sino cuando bostezan”, pues la pregunta retórica por excelencia es: ¿Qué nos ha pasado? ¿Dónde están todos los proyectos que teníamos? ¿Dónde están esas risitas que me dedicaba? ¿Los poemas que me escribía? ¿Las escapadas que nos concedíamos? ¿Dónde? Y la respuesta más sincera y dolorosa es en el OLVIDO. Un país que queda en el continente de los recuerdos, en el hemisferio del pasado. Ahí quedaron anidados las horas de miradas ininterrumpidas, las promesas, los pactos del alma, los besos sabor a miel, las caricias cálidas. Todo ha pasado, y ha quedo atrás de nosotros mismos, tan atrás que si nos volteamos a ver, no llegamos a distinguirlo. Pero de todo eso, ahora queda “esto”; un perfume añejado de un amor que fue extraordinario y ahora sólo es común. Unas palabras indiferentes, y un saludo cordial, una conversación sin vuelo, dos cuerpos cansados que cohabitan en la misma cama.

Des-ilusión; gime en cada quién como el llanto de un niño con hambre. Él no hizo lo que esperaba que hiciera. Ella no dijo lo que esperaba que dijera. Ninguno de los dos sostuvimos en el tiempo los sueños anhelados. Nos rendimos a la fragilidad de lo conocido, a la costumbre de saber que nadie se irá para siempre, que más allá de las peleas y los desentendidos siempre volveremos. El sentido de “pertenencia” – ese otro es mío- es tan poderoso que no es necesario hacer nada para “cuidarlo”, siempre será mío.

Des-ilusión; se murieron las ilusiones, la expectativas que habíamos hecho de nuestro futuro, no corrimos el riesgo suficiente para volverlas realidad y ahora vemos que no hemos hecho nada con nuestras vidas.

Resentimiento; Tú no me has hecho feliz, siempre creí que me harías feliz, y no lo has logrado ¿Para qué perdí tanto tiempo contigo? Ahora tú haces todo mal, no te preocupas por mí, ni por nosotros.

En esta etapa de la relación, los cónyuges viven en un gran contexto de escasez, se focalizan en los aspectos negativos del otro, y siempre se sienten insatisfechos; no importa que cosa haga cada uno, siempre estará mal hecho.

Las mismas actitudes que antes admiraban, ahora son las criticadas. Su cabello, su forma de comer, sus gustos, sus palabras; todo es un lugar usual, vacío, carente de sorpresa.

Desde la ontología del lenguaje, se establece que el resentimiento es un estado de ánimo que surge a partir de la omisión o de una acción diferente que esperábamos del otro.

Es un espacio en el que se genera una infinidad de emociones tóxicas como el enojo, la ira, la tristeza, la bronca, el deseo de venganza. Quién lo siente “RESISTE” lo que sucede, es decir se niega a ACEPTAR que eso que pasa es REAL, surgen las preguntas ¿Cómo ha podido pasar? Las afirmaciones ¡Esto no puede estar pasando! Y en pos de la espera de una realidad diferente uno se centra en lo que falta el 100% de las veces.

¿Por qué llegamos a esta instancia en la vida amorosa? Porque nos gobernamos con dualidades, todo o nada, bueno o malo, blanco o negro; en lugar de observar nuestra vida de pareja como una totalidad, y sentirnos parte del problema para encontrar una solución.

Cuando las circunstancias no son las deseadas, en lugar de generar empatía, creamos reclamos; evitamos comprender desde dónde el otro actúa y causamos nuestra desesperanza hacia la queja.

Si tú y yo nos paramos en la queja, la relación que tenemos se detiene, se encapsula en sus recuerdos, y poco a poco se marchita.

Para dirigir nuestros deseos hacia otras aguas deberemos aprender a entender que nosotros los de antes no somos los mismos – la experiencias nos han transformado-, la esencia es la misma, y sí alguna vez juntos sonreímos, aún nos sobran los motivos para volver a hacerlo.

Sólo falta guardar el falso orgullo, y reconquistar el lenguaje de un NOSOTROS.

Chuchi González

Coach de Vida- Escritora- Tallerista Motivacional

Dicto entrenamientos y capacitaciones al público general y empresas. Sesiones de coaching personalizadas. Cursos vivenciales y On line. Consulte en la web.

Mi Web: www.dhcrearte.com

Mi Blog: http://womeninfreedom.blogspot.com

Mi correo: chuchigonzalez@dhcrearte.com