Proteger el gozo


Primer paso: Preparación
“Seguir el primer paso durante siete días: acostado en la cama o sentado, apaga las luces, permanece en la oscuridad.

Segundo paso:Recuerda un momento hermoso
Recuerda simplemente cualquier hermoso momento que hayas experimentado en el pasado. Cualquier hermoso momento. Simplemente elige el mejor. Puede que sea muy ordinario…porque algunas veces, las cosas extraordinarias se producen en situaciones muy ordinarias.
Estás sentado, tranquilo, sin hacer nada, y la lluvia cae del tejado…el olor, el sonido…te rodean, y algo hace clic: estás en un momento sagrado. O, un día, caminando por la vía, súbitamente la luz del sol te llega a través de los árboles…y, clic! Algo se abre. Por un momento eres transportado a otro mundo.
Una vez lo hayas elegido, sigue con él durante siete días. Simplemente cierra los ojos y revívelo. Ve a los detalles. La lluvia cae del tejado…gota a gota ; el sonido…el olor…la misma textura del momento…un pájaro está cantando, un perro está ladrando, se cae un plato y resuena…
Mira todos los detalles, desde todos los ángulos, de forma multidimensional, con todos los sentidos. Cada noche encontrarás que estás llegando a detalles más profundos, cosas que posiblemente no hayas captado en el momento real, pero que se han grabado en tu mente. Lo que hayas captado o no en el momento, la mente continúa grabándolo.
Llegarás a sentir matices sutiles de los que no tenías conciencia de haber experimentado. Cuando tu conciencia se concentra en ese momento, el momento volverá a presentarse. Empezarás a sentir cosas nuevas. Llegarás a reconocer de pronto que estaban allí pero te las perdiste en el momento. Sin embargo, la mente lo graba todo. Es un sirviente muy, muy digno de confianza, tremendamente capaz.
Al llegar el séptimo día serás capaz de verlo tan claro que sentirás que nunca has observado un momento real tan claramente como éste.

Tercer paso, segunda semana: El clima del gozo.
Pasados siete días, haz la misma cosa pero agrégale algo más. En el día octavo, siente el espacio a tu alrededor; siente el clima que te rodea por todas partes…hasta una distancia de 90cm. Siente simplemente un aura a tu alrededor en aquel momento. Alrededor del día catorce, serás prácticamente capaz de estar en un mundo completamente diferente, consciente sin embargo de que más allá de esos noventa cm., están presentes un tiempo totalmente diferente y una dimensión totalmente diferente.

Cuarto paso, tercera semana: Vive el momento.
Luego, en la tercera semana, se debe añadir algo más. Vive el momento, siéntete rodeado por él y, ahora, crea un anti-espacio imaginario. Por ejemplo, te estás sintiendo muy bien; ese bienestar, esa divinidad te rodea hasta una distancia de 90cm. Ahora piensa en una situación: alguien te insulta pero el insulto solo llega al límite. Hay una barrera y el insulto no puede penetrar en ti. Viene como una flecha y se estrella ahí. O recuerda un momento triste: estás dolido pero ese dolor llega a la barrera de vidrio que te rodea y se estrella. Nunca te alcanza. Serás capaz de verlo, si las dos primeras semanas han ido bien, en la tercera semana, que todo llega a ese límite de 90cm., y nada te penetra.

Quinto paso, cuarta semana: Lleva el aura a todas partes.
Luego, a partir de la cuarta semana, continúa manteniendo el aura contigo: yendo al mercado, hablando con la gente, llévalo constantemente en la mente.

Estarás tremendamente complacido. Te moverás por el mundo teniendo tu propio mundo, un mundo privado, permanentemente contigo.
Esto te capacitará para vivir en el presente, porque, en realidad estás siendo bombardeado continuamente por miles y miles de cosas, y ellas atrapan tu atención. Si no tienes una aura protectora a tu alrededor, quedas vulnerable. Ladra un perro; de pronto la mente se siente atraída en esa dirección. El perro entra en la memoria. Ahora mismo tienes muchos perros en la memoria del pasado. Tu amigo tiene un perro: ahora, del perro pasas a tu amigo. Luego a la hermana de tu amigo de quien te has enamorado. Ahora empieza toda la tontería. El ladrido del perro estaba en el presente, pero te llevó a cualquier otra situación del pasado. Puede que te lleve al futuro; no hay forma de (pre)decirlo. Una cosa cualquiera te puede llevar a otra cosa cualquiera; es muy complicado.
Por tanto, uno necesita una aura que le rodee, una aura protectora. El perro sigue ladrando, pero tú sigues contigo mismo: recogido, calmado, tranquilo, centrado.

Sexto paso: Abandonar el aura
Lleva esa aura por unos pocos días o unos pocos meses. Cuando veas que ya no es necesaria, puedes abandonarla. Una vez sepas cómo estar aquí, ahora, una vez has disfrutado de su belleza, del tremendo disfrute de ella, puedes abandonar el aura”.

Osho: Be Realistic: Plan for a Miracle.(Sin traducir)

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