Archivos Mensuales: junio 2011

SOMOS LUZ!


Usa la luz para tu protección. Es fundamental que pongas la Luz a tu alrededor, …tanto al despertar como cuando manejas el auto o viajas, cuando entras a un edificio, cuando te encuentras con alguien o le ha- blas por teléfono, cuando regresas a casa, antes de irte a dormir y así continuamos. Pon la luz entre tú y el otro cuando hablas o estás con ellos, de forma tal que cualquier cosa que provenga de ellos, llegará hasta ti pasando primero a través de la Luz. También puedes pedir que la Luz vaya frente a ti para el bien mayor, hacia las personas que hay en tu vida, las situaciones que suceden en el mundo y hacia cual- quier otra cosa que pasa por tu mente. En otras palabras, trabajar la Luz constantemente, es una muy buena idea.

Fuente de agua


Realiza este trabajo para llenar de energía un ambiente.

 

Con la existencia de una fuente, se aumenta la humedad del aire, consiguiendo una atmósfera positiva. Colocarla en la puerta de entrada, de manera que potencie el elemento de cada lugar, la energía.

Para realizar la fuente, en un cuenco de cerámica impermeabilizado,
colocar:
Una bomba recicladora de agua, sumergible.
Piedras de distintos colores (entre ellas, cuarzos y amatistas). Limpiarlas previamente de la
siguiente manera: dejar las piedras sumergidas en agua y sal marina toda una noche.
Retirarlas y secarlas.
Verter agua en el cuenco, hasta tapar las piedras.
Mantener limpia el agua
Una vez por mes, limpiar las piedras durante toda una noche nuevamente y volver a colocar en el cuenco.

Meditación en la noche


Quédate solo,simplemente, siéntate en silencio, mira en la oscuridad. Hazte uno con la oscuridad, desaparece en ella. Mira las estrellas; siente la distancia, el silencio, el vacío, y utiliza la noche para tu meditación. Siéntate en la cama sin hacer nada… simplemente sintiendo. Mucha gente es totalmente inconsciente de la belleza de la noche… y la noche es tremendamente hermosa. Es la hora adecuada para meditar.

En la psicología del Yoga dividimos la conciencia humana en cuatro niveles. Al primero lo llamamos el estado de vigilia de la conciencia, el día de la conciencia. Al segundo lo llamamos la conciencia del sueño. Estás dormido, pero los sueños discurren en procesión. La mente se encuentra en un atasco. Al tercer estado lo llamamos sueño, cuando los sueños cesan. Y al cuarto lo llamamos simplemente “el cuarto”, pero es el más cercano al sueño. Es igual que el sueño, pero con una sola diferencia: uno es consciente mientras se encuentra en él. Cuando duermes eres totalmente inconsciente. En el samadhi, en el cuarto estado, te encuentras absolutamente en silencio, y no obstante, eres consciente. Por esto, en el pasado, se ha utilizado la noche como meditación. El día es demasiado ajetreado; la noche es muy espiritual. Empieza pues a utilizar más y más la noche. Poco a poco irás sintonizando absolutamente con la noche. Lentamente, el mundo se duerme… todo se detiene… el tráfico se detiene, deja de haber ruidos… el mundo diario desaparece. La gente, con su inconsciencia, sus actitudes criminales, ha desaparecido en el sueño. La atmósfera está absolutamente limpia… no hay una sola nota discordante. Empieza pues, a disfutar de la belleza de la noche y acostúmbrate más y más a la noche.

Las mujeres, según Vargas Llosa.


    Muy bello homenaje a todas las mujeres cotidianas…..la mayoría que ama, trabaja, cría hijos…y maridos !!!!, y tantas otras actividades anónimas y no reconocidas…. en fin , a todas
nosotras…..Gracias, Vargas Llosa…..
 
 
Conviene recordarlo con más frecuencia…….:Mario Vargas Llosa. Premio Nobel de Literatura 2010 :


Todas las flores del desierto están cerca de la luz.

Todas  las  mujeres  bellas  son  las que yo he visto, las que andan por la calle  con
abrigos  largos y minifaldas, las que huelen a limpio y sonríen cuando  las
miran.  Sin  medidas  perfectas,  sin  tacones de vértigo. Las mujeres  más
bellas esperan el autobús de mi barrio o se compran bolsos en tiendas  de saldo.
Se pintan los ojos como les gusta y los labios de carmín de chino.
Las  flores  del  desierto son las mujeres que tienen sonrisas en los ojos, que  te
acarician las manos cuando estás triste, que pierden las llaves al fondo del
abrigo, las que cenan pizza en grupos de amigos y lloran sólo con unos pocos,
las que se lavan el pelo y lo secan al viento.
Las  bellezas  reales  son  las que toman cerveza y no miden cuántas patatas han  comido,  las  que se
sientan en bancos del parque con bolsas de pipas, las  que  acarician  con  ternura a los perros que se acercan a olerlas. Las preciosas  damas de chándal  de domingo. Las que huelen a mora y a caramelos de regaliz.
Las  mujeres  hermosas  no  salen  en  revistas,  las ojean en el médico, y esperan  al novio,  ilusionadas, con vestidos de fresas. Y se ríen libres de los chistes de la tele,  y se tragan el fútbol a cambio de un beso.
Las  mujeres normales derrochan  belleza, no glamour, desgastan las sonrisas mirando a los ojos, y cruzan las  piernas y arquean la espalda. Salen en las fotos  rodeadas  de  gente sin  retoques, riéndose a carcajadas, abrazando a los   suyos   con   la  felicidad   embotellada  de  los  grandes  grupos.
Las mujeres normales son las auténticas bellezas, sin gomas ni lápices. Las flores  del desierto son las que están a tu lado. Las que te aman y las que amamos. Sólo hay que saber mirar más allá del tipazo, de los ojazos, de las piernas  torneadas,  de  los pechos de vértigo. Efímeros adornos, vestigios del  tiempo,  enemigos  de la forma y enemigos del alma. Vértigo de divas y llanto de princesas.
La verdadera belleza está en las arrugas de la felicidad…